Buenos días. Son las 12:00 a.m. de un soleado martes en Mallorca. No me diréis que despertarse en una gran cama y encontrarte un desayuno completo a tu lado no sienta bien. Despertarte con el olor del café, las vitaminas del zumo de naranja natural y una porción de bizcocho de algarroba casero, esto si es empezar bien el día. Aunque todos sabemos que esta situación es un poco idílica, es algo que desearíamos tener todos.
Sin centrarnos en el despertar de cada uno, vamos a lo importante del asunto: el bizcocho de algarroba.
No es muy común, desde mi experiencia con la harina de algarroba, encontrarte muchos sitios donde te ofrezcan recetas así. Por eso hacerlas en casa es tan bueno, conocemos nuevos ingredientes, nuevos sabores y texturas, y de paso nos damos un capricho para el cuerpo. Que entre tanta operación bikini dejaremos de saber a que sabe el azúcar.








